Imagen: http://www.alexrovira.com/
Sé que es domingo, pero me puse a reflexionar en el bus. Las feministas no exageran en su discurso, creo que en el fondo la iglesia influye en nuestra percepción del mundo. Poco a poco fui tratando de buscar explicaciones en mi cabeza. La respuesta a la pregunta de si influye o no la iglesia en la mirada del otro es sí. Sí porque en la profundidad y en la complejidad del ser humano a los inicios de la infancia los padres son los que nos enseñan cómo debemos de ver a las demás personas. En esa enseñanza se encuentra la religión, en mi caso católica que me influyó en muchos aspectos de mi vida no lo niego fui discriminativa con algunas personas. En el correr de los años aprendí en carne propia que esa discriminación que hice me vuelve. O sea la ley del karma, lo que haces a otro regresó a mí. Es tan complejo el ser humano en su psicología, eso aprendí de una amiga.
En estos días de introspección me doy cuenta que el pensamiento o las creencias religiosas me condicionan a abrirme al mundo, que tengo una apertura en ciertas cosas y en otra soy demasiado cerrada. Considero que debo empezar a escuchar otras voces, que no existe una verdad absoluta de las cosas, que me puedo equivocar como todas las personas.
En este proceso de la vida aprendemos mucho a través de la socialización, mediante otras personas que tienen vivencias diferentes a la nuestra. En la construcción de mi pensamiento de los temas de la homosexualidad, de los trans, etc, encuentro una aceptación del otro a pesar de que mi creencia católica me condicione en ciertos temas. Mi lado rebelde,mi lado revolucionario, porque me gusta cambiar las cosas, me cambió siempre en la ropa, en mi pensamiento y otras áreas. Nunca dejo de cambiar en algunos aspectos porque la realidad me interpela cuestiones que rompen con la estructura que debo desaprender. Desaprender por qué. Desaprender en el sentido de que la realidad te muestra las cosas como son más allá de lo que crea que es.
Yo no discrimino a los homosexuales, a las lesbianas, a los trans y otras personas según su identidad sexual. Acepto como son. Con respecto al aborto, considero que cada mujer debe ser libre de decidir más allá del Estado y las otras personas que tienen otro pensamiento. En la construcción de mi pensamiento creo que podemos convivir en esa diversidad porque de hecho no somos iguales, la igualdad es de derechos y obligaciones para todas las personas. Cada uno tiene la parte del rompecabezas que le falta a uno. O sea que quiere decir, que la otra persona también nos puede abrir y entender el mundo desde otro punto de vista. En ese sentido creo que soy muy cerrada y que debo modificar esa actitud. Tal vez esa apertura me falté para entender las cosmovisiones de los otros.
Es domingo y mi mente está planteándome cuestiones de mi propia personalidad y de mi propio pensamiento. Tal vez el problema de las posturas de las personas esté en que somos cerrados en ciertas cuestiones o temas que afectan a la humanidad.

Comentarios
Publicar un comentario