El arte de sobrevivir. A lo largo de mi vida he visto el talento que tiene el ser humano de crearse oportunidades o de sobrevivir ante las circunstancias de la vida. Hay quienes son buenas en elaborar dulces, tortas, masitas, alfajores, o sea la gastronomía también es un trabajo y al añadir los talentos naturales de esas personas es un plus.
Las que preparan las chipas, la sopa, los platos típicos de Paraguay también porque dedican su tiempo a lo que aman y les apasiona.
Hay yuyeras, personas que elaboran el rico tereré para otras . Las mismas están instaladas en plazas y en los mercados.
Y los señores que lustran zapatos. Los zapateros mismos. Hay varios ejemplos del arte de sobrevivir en Paraguay.
Bueno, para qué escribo esto, para que se den cuenta de que el paraguayo también trabaja y busca las maneras de sortear las dificultades. Hay ejemplos y ejemplos en todas partes.
Sólo que es poco apoyado. Hay talento de sobra en el Paraguay. Considero que somos los maestros en el arte de sobrevivir habiendo tanta injusticia social y tantas personas que ya no tienen vergüenza de robar al pueblo paraguayo.
Deténganse y lean. Hay que alentar a las personas emprendedoras en este país comprando sus productos, haciendo tocorre entre los contactos. No vivimos en un mundo aislado y la economía del país no se va a mover si no aportamos también un granito de arena.
Creo que yo soy una persona compasiva y no competitiva porque cada emprendedor tiene su cliente y el cliente es libre de comprar de quien sea.
Apoyemos a los microempresarios y a las personas emprendedoras. El arte de sobrevivir es lo que hace fuerte a este país.
El tema surgió de un acto de pensar y en ese recorrido me dí cuenta cuán grandioso somos los paraguayos en crear cosas para sobrevivir a pesar de tantos problemas sociales urgentes que piden a gritos solución.
Tengo una ex compa que me enteré que vende ropa, dulces y libros. Es extraordinario para mí ver que los paraguayos buscamos la manera de enfrentarnos a esa tremenda realidad de injusticias sociales.
En estos días en que me pusé a reflexionar en los talentos de los otros y de los míos. Aprecié lo grande que somos en el arte de sobrevivir el día a día.

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